Ideas, impresiones y otras divagaciones sobre la depresión postparto

Estamos ante uno de los grandes misterios de la naturaleza del ser humano. Y digo ser humano porque estoy convencida de que algunos papás también sufren esa ligera melancolía conocida como babyblues.

Es normal que nos preguntemos por qué ocurre esto cuando hoy, más que nunca, los hijos llegan al mundo  deseados y tras una decisión muy meditada por parte de los futuros papás.

Yo creo que la sufrí y digo, creo, porque como la última etapa de mi embarazo fue de todo menos bonita por todos los problemas que me rodearon y mis variadas y repetitivas comeduras de tarro. Que ya no sabría distinguir entre si sufrí depresión preparto, postparto o empanada mental elevada al cuadrado.

Recuerdo que el médico me advirtió: “Cuando des a luz sentirás un subidón, pero es probable que vuelvas a estar baja de ánimo”. Oye, dicho y hecho. En el hospital era la alegría de la huerta, con mi nene tan mono, tan sano,… Ahora, fue llegar a casa y cataplán. Volví a caer en la melancolía más absoluta por espacio de, justamente, 15 días.

Fue una mezcla de todo. La gran responsabilidad que se me venía encima, los niveles de hierro al nivel de los pies, mil problemas que ahora no vienen a cuento… El caso es que me hundí. Estaba triste y eso me hacía sentir culpable porque me veía completamente incapaz de cuidar a mi hijo. Gracias a mi familia, salí adelante.

He hablado con muchísimas mujeres que han padecido esta especie de depresión. Algunas me han relatado que la sensación es angustiosa. Llegan a ver al bebé como un ser ajeno a ellas y se preguntan por qué le han traído a este mundo tan repugnante, o egoístamente piensan en que se les ha “jodido” la vida. Con el paso de los días, esos pensamientos negativos van desapareciendo y empieza a crecer en ellas un amor cada vez más grande, que nunca más en la vida dejará de crecer.

Y eso es cierto, el amor por un hijo es infinito porque nunca, jamás, deja de crecer. Y eso es lo que lo hace diferente a otro tipos de amores.

Yo creo que esos pensamientos, esa depresión que, afortunadamente, no todas sufren, tiene que ver mucho con los cambios hormonales que experimentan las que se estrenan como mamás.

Por ello, amigas, si estáis pasando por uno de estos momentos, os recomiendo que tengáis paciencia. Y, sobre todo, no os sintáis culpables por pensar de forma tan negativa. Todo pasa y muy pronto volveréis a ser las mismas de antes y las mejores mamás para vuestros bebés. En cuanto las hormonas están en su sitio, la vida junto a nuestro hijo o hija empieza a ser una de las experiencias más maravillosas que podemos experimentar.

Eso sí, si esos síntomas, persisten más de dos semanas, es preciso que recibáis atención médica. Esto, como otras cosas, tiene cura.

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2 comentarios en “Ideas, impresiones y otras divagaciones sobre la depresión postparto

    1. Gracias a ti por leerme. Hace falta que estas cosas las tratemos sin tapujos. Si no lo hacemos, cada una de nosotras se sentirá todavía más culpable de pasar por esto.

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