Mamá fregona


¡Qué feliz soy!,… ¡y qué tonta! Hay algo en mí que crea cierto desasosiego. Son sentimientos contradictorios. Veréis, acabo de terminar de limpiar toda mi casa. 90 metros cuadrados de baños, parqué, cocina, muebles,… llenos de polvo, pelusas, ácaros y toda la fauna de la pandilla basurilla que suele habitar en aquellos hogares en los que ambos progenitores trabajan y no hay dinero para pagar a un o una asistente. Tengo que decir que este es el sueño de mi vida. El Gran Sueño: tener un sueldo decente con el que pagar decentemente a alguien que se ocupe de la limpieza y, sobre todo, de cocinar.

Sueños aparte. Cada vez que termino estas jornadas en las que me doy el “tute”, me siento tan satisfecha, a la par que agotada y con un amago de lumbago. Al mismo tiempo, hay una vocecilla mosca cojonera dentro de mí que me insulta. Me dice: “Tú lo que eres es gilipollas”. Y, en cierto modo, tiene razón. Mañana, quizás pasado, todo volverá a estar como ayer. Y otra pandilla basurilla empezará a campar a sus anchas. Y, dentro de una semana, esta menda lerenda se dará otro homenaje con los guantes y la fregona.

Yo veo a mi marido tan feliz en convivencia con la pandilla basurilla. Saluda a las pelusas del pasillo, le da los buenos días al moho que se impregna en el desagüe del lavabo y sonríe a los platos grasientos que se acumulan en el fregadero. No me entendáis mal. No es un cerdo. ¡Todo lo contrario! Pero tiene muy claro cuáles son sus prioridades y limpia lo justo y necesario. Para él lo primero es él y, si llega cansado de trabajar, le da la cena al bichi, cena él y recoge los platos. Lo demás, ya se hará. Su frase preferida es: “Hay tiempo”. Vaya, que no le intranquiliza la porquería. Y quiero pensar que no es porque sabe que ya está la “tonta” para limpiar.

Esta es mi reflexión: creo que mi familia, la sociedad patriarcal, la educación,… me ha programado a mí, y a las mujeres en general, para sentirme así cada vez que veo la mierda pulular a mi alrededor. El escuchar tantas veces de pequeña en los corrillos de las abuelas eso de: “mira la guarra, tenías que ver como tiene la casa” se me ha quedado grabado a fuego. “Ostras, a ver si viene alguien a mi casa y piensa que soy una cochina”. Sí, como si las mujeres fuéramos las únicas responsables de que una casa esté limpia o sucia. Eso de la corresponsabilidad en el hogar es muy utópico todavía, aunque los hombres compartan cada vez más las tareas. Pienso yo, eh.

Una vez escuché a un político decir que no habría IGUALDAD hasta que los hombres se sintieran culpables por marcharse a trabajar y dejar a sus hijos enfermos en casa al cuidado de otra persona. Y yo añadiría: y hasta que el ver un espejo salpicado de pasta dental no les origine una mínima ansiedad.

Sí, ese sentimiento de culpabilidad. Ese que a las mujeres nos han tatuado hasta en el cogote.

Hala, me voy al sofá a recuperarme de mi particular sesión de gimnasio. Je, je, je,… Hoy la pandilla basurilla no me joderá el sueño.

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7 comentarios en “Mamá fregona

  1. MamáBabyBlue, acabas de poner mi pensamiento en tus palabras. Yo no tengo hijos pero estoy esperando una operación de columna. Me operan en dos semanas y estoy preocupada si está la casa un poco dejada por si recibo visitas.
    Yo misma reconozco y he criticado a gente con la casa sucia, hasta que me independicé y vi que no se podía con todo. Eso que solo trabajo por las mañanas, pero estudiar por las tardes y llevar la casa aunque sea compartida es una maratón. Y de vez en cuando paso de todo y decido tener tiempo libre.

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  2. Sí, yo también he empezado a pasar un poco del tema, pero no puedo evitar sentirme intranquila cuando la porquería nos empieza a inundar. Lo que está claro es que, a veces, hay que decir “se acabó” porque si no, nos pasaríamos el día entero limpiando. En una casa siempre, siempre hay cosas que hacer. Y mira, si no puede estar limpia, pues que se le va a hacer… El descanso es necesario y también dedicarle tiempo a lo que nos gusta y, especialmente, a nuestra familia.

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  3. Muchas gracias, queridas, por vuestros comentarios. Tenemos que empezar a evitar que nos afecte tanto esto. Si la casa, esta sucia, pues que lo esté. No se puede con todo. Y para tenerla como los chorros del oro habría que estar todo el día con la fregona y el plumero en la mano. Ayer no pude dedicarle ni un segundo a mi bichi. Y eso, debería ser lo más importante.

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    1. Muy bueno…Creo que en la mayoría de las casas reina irremediablemente el desorden. No llegan las 24 horas del día para todo lo que se tiene que hacer.

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