¡Aleluya! ¡Es un niño (varón)!

Hay momentos en mi vida en los que he repudiado mi condición de mujer. Han sido momentos puntuales. Afortunadamente la mayor parte del tiempo me he sentido muy orgullosa de la primacía de las X en mi organismo. Os preguntaréis cuándo he deseado con todas mis fuerzas haber nacido hombre (hombre sinónimo de varón y no de persona ni de ser humano). Muy fácil. Seguro que a algunas de vosotras también os ha pasado. La primera fue cuando me vino la regla. Hasta que descubrí el ibuprofeno y más tarde la píldora, los días en que me visitaba la señora de rojo, odiaba haber nacido con atributos femeninos.

Yo era de aquellas a las que la Saldeva no les quitaba el dolor. Es más, me lo duplicaba. ¿Hace falta que os recuerde las compresas Ausonia, tipo pañeloide, que se notaba con casi todos los pantalones? ¿A qué no? Y si hablamos de “No, yo no me puedo bañar. Es que no me encuentro muy bien” mientras todos los niños chapoteaban en la piscina y tú te morías de envidia cochina. Situaciones dignas de un post exclusivo… Hoy todo aquello me parece tan injusto y surrealista.

La segunda vez que tuve esos pensamientos se produjo en el preciso instante en que la cabeza de mi hijo (varón) salía por mi vagina (ya os he contado que no me pusieron epidural). Hubiera dado diez años de mi vida, o más, por cambiar los papeles con mi marido, por haber nacido hombre. A mí, las pijadas de que las mujeres somos muy afortunadas por engendrar y dar a luz me la traen floja. Yo soy más bien práctica en esta vida. El padre es tan padre como la madre es madre, pero con el beneficio de no tener que soportar ni un embarazo ni un parto.

Reconozco que hablo desde el rencor por lo mal que lo pasé. Me sentí tan feliz de tener un hijo (varón). Hasta que supe el resultado de amniocentesis, soñaba con tener un niña, alguien con la que compartir mi identidad de género y a la que ponerle sus lacitos, sus vestiditos y, sobre todo, llenarlo todo de caras de Hello Kitty y  del maravilloso color rosa. Pero, no, todo fue azul. Y ahora me sigo alegrando. Por desgracia.

En principio está el ahorro en la ropa. Los niños (varones) son sota, caballo y rey. Mientras que las niñas tienen un sinfín de prendas y complementos donde elegir. No hay más que ver la sección infantil de H&M. Cuatro perchas para ellos (niños varones) y cuarenta para ellas. Segundo, ellos (los varones) no tienen la regla. Tercero, no pasan por un embarazo para ser padres. Cuarto, no paren. Quinto, no sufren discriminación ni negativa ni positiva ni de ninguna clase. Quizás ahora con lo de las cuotas puedan sentirse así, pero como partidos, empresas y personas se la pasan por el forro… Pues estamos igual.

Alucino cuando muchas me dicen que nunca se han sentido discriminadas por ser mujer. Debo de vivir en la Edad Media, ser anormal o tener alucionaciones porque yo sí la he sufrido. A veces sutil y otras veces como si me tiraran un jarro de agua fría a la puta cara. La sutil es esa del típico tío (varón) paternalista que te trata como si fueras tontita. Porque además se dirigen a ti así, con el diminutivo de tu nombre: Raquelita, Martita, Pepita, Manolita, etc. Igual que los adultos (hombres y mujeres) que hablan a los niños (niños y niñas) como si fueran idiotas.

Luego están los salidos (varones) que te piropean por la calle haciéndote sentir peor que si fueras ganado en una feria… “Rubia, estás para que te follen”… Hala y tú como si nada. Bueno, un algo o un mucho asqueada. O los que te tocan el culo en un pub… En el siguiente escalafón puede estar un jefe (hombre) que te diga que para ser jefa primero tienes que demostrar que vales, mientras ves como tu compañero no tiene que demostrar nada para que en la misma medida que asume más responsabilidades también gana más dinero. Están los machistas (hombres y mujeres) que admiten si cortarse un pelo que las mujeres mejor en casa. En el último escalafón, están los cabrones que matan.

Entre toda esta fauna, hay personas (hombres y mujeres) que aceptan que la mujer sea tratada como un objeto en la publicidad; a quienes los datos sobre paro femenino, brecha salarial, acosos y violaciones se la sopla; quienes aseguran que queremos ir muy rápido; quienes nos tratan como si fuéramos úteros con piernas sin capacidad para decidir sobre nuestro cuerpo. Por último, pero no por ello menos importantes, están los académicos de la RAE (hombres y mujeres) que con toda su jeta nos dicen que el masculino genérico incluye a todos (hombres y mujeres). Sí, los cojones (de toro). Pues entonces, digamos que el lenguaje es machista y no el uso que hacemos de él. Llamemos a las cosas por su nombre.

Se preocupan mucho de lo que puedan pensar las mujeres que sí se sienten incluidas… pero no de las que no siempre nos sentimos así. “Venid todos”… Y voy… “Y me dicen: He dicho todos, no todas”. Ah, ¡qué tonta!, que lo tengo que entender por el contexto.

Yo, como periodista, me debato entre el principio de economía en el lenguaje y la necesidad de que mis textos sean comprensibles. Si decido usar el masculino genérico para referirme a un grupo de gente, tengo que especificar continuamente cuando me refiero a varones y cuando a varones y mujeres, tal y como ha quedado demostrado en este post. Reconozco que si hago desdoblamientos, la lectura es un tanto incómoda. Por todo ello, me encuentro en un punto intermedio. Si hablo de mujeres, hablo de abogadas, ingenieras, profesoras, … etc. No me vale el manido argumento de: ¿y si hablas de personas qué dices? ¿persono? No, digo subnormal. Por supuesto, que hay palabras que no cambian su género gramatical para identificar los sexos. Y así decimos modelos y no modelas.

Ejemplos de machismo en el lenguaje hay un sinfín. No tenemos nada más que pensar en el significado de zorra, coñazo, perra, etc. Afirmaciones como las que encontramos en los libros de historia: el sufragio universal se consiguió en el año…., Joder, será el sufragio para los hombres (varones) porque ya sabemos que las mujeres aún tardamos un poquito más. La asquerosa palabra señorita,… Y así podría seguir hasta aburrir.

A veces me resigno. Esto es lo que hay. Pienso que mi madre y las mujeres de su generación tienen mucha razón en decir que el haber tenido un hijo varón es una bendición porque sufren menos en la vida… Es verdad. ¡Nos queda tanto por recorrer! Cuando me canso y quiero tirar la toalla me acuerdo de nuestras antepasadas, esas que murieron o acabaron en la cárcel por defender el voto femenino, las que pisaron por primera vez una Universidad, las que no podían abrir una cuenta en el banco ni viajar al extranjero sin el permiso del marido, las que siguen sufriendo la violencia, la ablación, la pobreza, la discriminación,… Y me vengo arriba.

Soy feminista y no por ello lesbiana, ni machorra, ni fea,ni radical… Sólo quiero la igualdad, la igualdad de oportunidades y que ninguna mujer en el mundo sufra por el hecho de serlo.

Como decía Virginia Woolf, toda mujer necesita una habitación propia. Bueno, yo me conformaré con un rinconcito en el estudio.

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19 comentarios en “¡Aleluya! ¡Es un niño (varón)!

  1. Te entiendo- lo he vivido con mi hermana pues ella siempre hubiese querido nacer varón por lo mismo que explicas y quería puros niños y parió niñas. Yo soy fan del club rosa, de las reglas, del sentimentalismo, los lloros, la intensidad y el regodeo. Curioso por que cuando pari a mi bestia alguien me dijo “es niña, ya no vas a morir sola” y es un poco cierto—-las mujeres estamos siempre: en las buenas y en las malas con todo y racismo, machismo y epidurales el desmadre es único 🙂

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  2. Sí, es cierto. Hay una conexión especial entre las mujeres. Eso es cierto. Yo me moría por una nena. Pero me conformo que quizás mi hijo no vaya a tener que pasar por lo que yo he pasado.
    Ahora lo que nos queda es la responsabilidad de educarlos en la igualdad y en el respeto. Por cierto, me ha encantado tu post. ¡Abajo las talibanas de las tetas!

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  3. Yo quise tener un niño,pero cuando me dijeron que era una niña me alegré un montón.Sé que sufrirá y lo pasará mal,pero el tener una niña ha sido lo mejor de mi vida y no la cambio por ningún niño del mundo. Eso si,la llevo en chandal y ropa comoda,soy muy practica,a mi no me van los detallitos ni complementos.Y si,el parto es duro pero llevar a una personita dentro de ti solo lo podemos sentir nosotras.

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  4. La verdad es que yo me quedaré con las ganas de traer una mujer a este mundo. A veces pienso como tú en cuanto a lo de sentir que llevamos una personita dentro. Es genial. Pero, lamentablemente, a mí no me recompensa el sufrimiento. La verdad es que mi embarazo y mi parto fueron horribles.

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  5. Yo aún no soy mamá, pero más de una vez me ha venido ese pensamiento en la cabeza, que los niños sufren menos.
    Me encanta como escribes!! Enhorabueno por la publicación en Bierzo.
    Yo sigo luchando con lo mío. besos

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  6. Yo soy hombre y comparto prácticamente todo lo que dices. Y somos muchos los que pensamos así, aunque la mayoría no tenemos poder alguno.

    De todas formas, quiero decirte que algunas cosas de las que describes no tienen por qué ser necesariamente marginación, porque a mí también me llaman “paparrachete” en el trabajo gente que me conoce desde hace 5 minutos (a lo mejor es que eres muy maja y la gente se toma confianzas) y lo de “para llegar a jefe hay que demostrar que vales” no es exclusivo de las mujeres. Más bien son barreras de entrada a todos los que aspiramos a ocupar alguno de los puestos para los que sabemos que hay gente menos capacitada que nosotros.

    Por último está lo del lenguaje, donde mi opinión coincide con la de la RAE. El masculino genérico no lo veo sexista y salvo en contadas excepciones, no da lugar a equívocos. En esas excepciones es donde correspondería poner “todos y todas” y resto de fórmulas. Utilizar el todxs o el tod@s que se lleva ahora, también me parece absurdo, por no hablar de la feminización de palabras que ya de por sí no tienen género, como juez y decenas de palabras como esta. ¿Quién fue el que dio por hecho que “juez” era una palabra másculina y que era necesario poner “jueza”? Y con lo de persona y persono, que si algún día te lo han planteado es normal que les hayas llamado subnormal, pero… Has dicho que eres periodista ¿alguno de tus compañeros ha reivindicado el término “periodisto” por sentirse marginado lingüisticamente?

    Son muchísimas cosas las que reivindicar y si nos salimos del mundo occidental, ya ni te cuento. Por eso me parece erróneo y superfluo gastar energías con lo del lenguaje. 🙂

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  7. Gracias por dar tu opinión. Evidentemente en cuanto al lenguaje hay mucho debate, mucha polémica. Lo que está claro es que el lenguaje evoluciona en función del uso que hacemos las personas de él. La palabra presidenta no existía, pero porque no había mujeres en ese cargo. Cuando empezó a haberlas de una manera natural y sin imposiciones, la gente empezó a llamarlas así. Posteriormente lo hizo la RAE. En el lenguaje no es preciso hacer revoluciones, simplemente hay que dejar que fluya.
    Pero, a mí no me parece justo que una niña pierda su identidad en un contexto en el que, por ejemplo, haya cien niñas y sólo un niño. ¿No te parece injusto?

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    1. Hombre (mujer), es un ejemplo muy difícil de encontrar en la realidad que está muy bien traído como recurso retórico, pero para mí no deja de ser una curiosidad. Nunca he pensado que detrás de ese “niños” haya una pérdida de identidad. Y me sorprendería mucho que las niñas lo sintiesen como tal, porque como dices, el lenguaje fluye y es el uso el que lo va construyendo. Los niños (tanto ellos como ellas) aprenden de una forma natural el genérico y al no haber distorsiones por debates éticos como los que tenemos los adultos, dudo mucho que lo perciban de igual forma que lo hacemos nosotros.

      Presidente sería una palabra perfectamente neutra. Otro caso más en el que el uso hizo evolucionar el lenguaje de forma innecesaria. Y el otro día se me escapó a mi “miembra” en una reunión, eso que tantas risas causó en su momento. 😛

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  8. Te aseguro que no es un recurso retórico porque a mí me ha pasado. En la facultad eramos 100 alumnas y 10 alumnos y nos trataban en masculino. A mí no me cuadraba y en aquella época no se hablaba del uso sexista del lenguaje.
    ¿Qué te parece este titular, que es totalmente real:”Médico y enfermeras de la provincia se trasladan a Reino Unido”? ¿Qué tipo de genéricos son estos?¿Acaso todas las enfermeras son mujeres?
    Tendemos a pensar que nuestro esquema mental es universal. Y yo puedo entender que muchas mujeres se sientan incluidas en el masculino genérico. Pero yo no. Sé que estoy incluida, pero ¿por qué no se me nombra?
    El lenguaje simplemente refleja la sociedad, lo que pasa que la sociedad avanza más rápidamente que lo hace el lenguaje.
    Les guste a los académicos o no, los usos del lenguaje cambian. Si no estaríamos hablando de una lengua muerta.

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    1. Dando por supuesto que sí hay enfermeros que se van a Reino Unido, “enfermeras” sí es una palabra sexista porque se está dando por hecho que es un trabajo de mujeres. Como ocurre cuando se habla de “empleadas del hogar”.

      Ya he dicho que estoy contigo en que el lenguaje cambia, pero han de cambiar de forma natural (aunque lleven a cosas innecesarias como “presidenta”) por el propio uso que se le de en la calle. Pero creo que decir: “médicos, médicas, enfermeros y enfermeras de la provincia se trasladan a Reino Unido”. Lo políticamente correcto podría llegar a convertirse en una autoparodia con titulares como este. Igual que ocurre con términos como “personas de color” o “personas con capacidades especiales”, que llega un momento que no sabe si estamos hablando de algún tipo de discapacidad o de un mutante de la Patrulla X.

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  9. Se hubiera arreglado con un “Profesionales sanitarios de la provincia se trasladan a Reino Unido”. Las alternativas a los desdoblamientos existen. Sólo hay que poner un poco de nuestra parte.

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    1. En todo caso si admitimos el masculino genérico tendremos que hacerlo para todo. Si no queda muy raro porque estoy convencida de que entre los médicos había más médicas. Si lo admitimos, tendremos que hablar en masculino siempre que en cualquier grupo de personas haya un sólo hombre.
      ¿Qué quieres que te diga? A mí me parece injusto pero no quiero hacer una batalla de esto. Sinceramente hay cosas más importantes.

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  10. Vaya… ha estado el tema por aquí interesante y yo perdiéndomelo!
    Mi opinión coincide totalmente con la de Paparracho (y que no sirva de precedente, eh?) En mi facultad también estábamos en una proporción de 100 para 10 y en ningún momento me chirrió cuando se referían a “nosotros”… yo nunca me planteé nada sobre discriminaciones ni nada parecido, no voy más allá de una forma lingüística. Para mí el masculino en plural, en función del contexto, es completamente neutro.
    Nunca he hablado de ellas y ellos, y lo de la @, lo reservo exclusivamente para las direcciones de correo electrónico… 😉

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  11. La verdad es que la mayoría de mis amigas y conocidas opinan lo mismo. Se sienten incluídas en el masculino genérico. Debo de ser un bicho raro. Perdón, una bicha rara. Jajajajaja….
    Por cierto, llamativo las proporciones de mujeres y hombres en las facultades. Sobre todo, si las comparamos con los puestos de responsabilidades que existen en los consejos de administración de las empresas y demás puestos de resposanbilidad. También con la brecha salarial del 22%…
    ¿Y qué os parece la frase: “No te quejes, que tu marido te ayuda en casa”? A mí es que se me revuelve todo por dentro. Vamos a ver, si yo trabajo fuera de casa y mi marido también, por qué damos por hecho que él ayuda y que la responsabilidad total es de la mujer.
    De verdad, si nunca habéis oído esta frase, entonces emigro… porque yo la oigo a diario.

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  12. Hola!! Qué bien descubrirte! El tema del feminismo que complicado es. Estoy muy de acuerdo contigo en el tema del lenguaje, completamente. Y cómo me cansan los hombres que primero se declaran conciliadores y que finalmente nos vacilan sin apenas darse cuenta, de manera paternalista para acabar etiquetando de manera soterrada (con suerte) de afectadas o histéricas.
    Mucho que cambiar y muy nerviosa que me pongo con el tema, en mi trabajo somos un 10% de mujeres y se hace difícil.
    Gracias por tu post!

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    1. Gracias a ti por tu comentario. El tener que escribir sobre esto ya es un claro ejemplo de que algo todavía no funciona…
      En cuanto a lo del lenguaje. Es un tema complicado. Estoy segura que si hubiéramos vivido un matriarcado hablaríamos en femenino genérico. ¿Y sería justo? Para mí no, desde luego.

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