Mi fondo de armario

De todas es sabido el precio que supone tener un bichi o bicha. No sólo por lo que comen, cagan, estropean y crecen. También por el considerable gasto de sus progenitores para aumentar su (de ellos) fondo de armario. Ello especialmente cuando el nene o nena empieza a ingerir papillas y sólidos y a desarrollar su psicomotricidad.

Archiconocidos son los vómitos expulsados vía pedorreta por su boca, que te dejan la pared, el rostro y la blusa “puesta de lavadura” (como dice mi abuela) a chorretones. Algo que siempre es inversamente proporcional a la prisa que tienes por ir a trabajar.

Por mi coño moreno que hoy vas a comerte tú la papilla.

Este es mi fondo de armario para mi vida diaria con Bichi.

1. Indumentaria Papilla de Frutas: traje compuesto por un mono impermeable con gorro a juego, máscara y, las importantísimas, gafas antisalpicaduras.

Ideal para mamás y papás a los que sus vástagos, al igual que Bichi, les vomitan en toda la cara cada cucharada de papilla que logra entrar en su diminuta boca.

¡No pequéis de valientes! Aunque la cantidad de producto sea mínima, la fuerza con la que lo expulsan por la boca hace que, mezclado con las babas, doble su tamaño y se distribuya perfectamente por todo vuestro ser, incluido el trozo de pared situado justo detrás de vuestra espalda.

La máscara es vital para evitar que las sapilcaduras penetren en la nariz.

2. Indumentaria Chocolate: este traje es muy similar al que utiliza el Capitán Pescanova. Una imagen vale más que mil palabras, por lo tanto os mostraré esta foto.

Mira tú por donde hoy me apetece darle un beso a mamá

Acto seguido Bichi vendrá corriendo a plantar todas sus manorras en vuestra ropa. Imprescindible, por lo tanto, vestir este traje último diseño. Al estar confeccionado en plástico, las manchas de chocolate se eliminan con un simple paño húmedo.

Este simpático perrito nos muestra la versión canina. Lo acompaña con unas botas catiuscas de color rojo, las más fashion.

3. Indumentaria Hora del Baño: es decir, el sinigual traje de neopreno. Lo podéis encontrar en cualquier tienda Decathlon. Perfecto para bichis con pánico al líquido elemental. Los momentos del baño serán mucho más seguros (para vosotros y vosotras).

El pelo también queda a salvo de posibles salpicaduras.

Existe un modelo veraniego para los días más calurosos.

4. Complemento para mamás blogueras y teletrabajadoras: con este simpático sombrero con cascos incluidos podéis disfrutar de toda la intimidad sonora que deseáis para la escritura de vuestros textos.

Para mayor seguridad, el casco está fabricado a prueba de lanzamiento de piezas de construcción Lego.

Este modelo está disponible en todos los colores de moda.

5. Complemento Antitortas: todas sabemos lo que duele (en el alma) una torta bien dada en la mejilla o donde se tercie ¡Aún no me creo que este pequeño ser diminuto, nada bondadoso, tenga tanta fuerza y velocidad en los brazos!

¡Últimamente no me separo de él! Cada vez que le quito algo a Bichi, viene como el rayo el BOFETÓN al grito de: “Eeee míoooooo”.

De nada sirven mis afilados reflejos ¡Menos mal que no lo apeo!

Disponible en tiendas de Fitness.

6. Indumentaria colecho: duermo peor por la falta de costumbre al intentar hacerlo con esta armadura ¡Estoy a puntito de conseguirlo!

Mi Bichi, a sus dos años, es el amo de la cama matrimonial. No contento con ello, se lo pasa mejor arreándonos patadas a Tío Camuñas y a mí. Esta fue la solución que me indicó mi fisioterapeuta para evitar mayores consecuencias que los dolores de espalda.

En cuanto acabemos de pagar las letras de mi armadura, encargaremos la de mi marido.

No he escatimado en gastos y he elegido el modelo más futurista y caro.

A medida que crece Bichi, crecen las necesidades. Por lo tanto, futuras mamás y futuros papás, ya podéis ir ahorrando para ir haciéndoos con este elemental fondo de armario.

Habrá próximas entregas.

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11 comentarios en “Mi fondo de armario

  1. Ya te digo. Realmente esta es la indumentaria que me gustaría tener y no la que tengo. Yo lo que peor llevo es lo de las tortas. Chica, que no me acostumbro.

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  2. Anda que no tienes guasa ni nada!!! Jajaja Lo que me he podido reír. Yo, la indumentaria para papilla de frutas la llevaría para desayunos, comidas, meriendas y cenas. Mi bichO no come nada y todo lo escupe.

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  3. Qué bueno!!

    Yo como soy mamá bloguera y teletrabajo, me pido el casco amarillo, es lo más 😀
    Con las papillas hemos empezado hace unas dos semanas y de momento la Duendecilla no me las escupe, pero no me vendría mal ese atuendo porque seguro que en algún momento empezará a hacerlo, jejeje.

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    1. Cuando empieces con el sólido, volvemos a hablar. Si no te lo escupe, da gracias a dios porque te ha caído una bendición. jejejeje

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  4. “Por mi coño moreno que hoy vas a comerte tú la papilla”… JAJAJAJAJA Qué brutota y qué descojone me pille al leer esto!

    La verdad es que el nuestro no salió demasiado guarrote con la comida y el baño, no nos podemos quejar. Tampoco colecha y eso es una gran ventaja para nosotros. De lo que no nos libramos son de los tortazos o los intentos de mordisco cuando le quitas algo o se frustra por lo que sea… con la rabia que me da eso!!!! (supongo que será normal a los dos años, pero empezamos a pensar en “hermano mayor” y esas cosas) 😛

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    1. Lo de mi coño moreno se lo escuche el otro día decir a Mario Vaquerizo y me hizo tanta gracia. Yo las cosas malas las aprendo enseguida.
      Lo de Hermano Mayor lo he pensado yo tantas veces. Cuando me pega, realmente no sé como actuar. Si se la devuelvo, malo. Si se lo digo, como si nada. Si me río, peor… Necesito algún consejo con respecto a este tema porque este niño me deja calentita la cara todos los días.

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      1. Cuando consigas el consejo, pásamelo, porque a mí me dan ganas de devolverla (como los perros con sus cachorros, enseñándoles que están haciendo daño), pero sé que no debo y estoy convencido de que no es bueno. A veces lo meneo un poco diciéndole que a papá no se le pega y cosas así, pero no me parece que avance mucho…

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      2. Exactamente lo mismo se me pasa a mi por la cabeza y lo mismo hago. Me limito a repetirle una y otra vez: No se pega, no se pega… Y nada. Ahora acaba de darle a mi marido porque no quería que le cortará las uñas de los pies. Definitivamente el ser humano es violento por naturaleza porque a nosotros nunca ha visto que peguemos cuando no conseguimos lo que queremos. Supongo que lo habrá visto en la guardería. Quiero pensar que por parte de otros niños.

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