Un homenaje a mi abuela, enferma de alzheimer

A mis 36 años he vivido, por desgracia, demasiadas pérdidas. O no tantas, pero sí muy importantes y dolorosas. La que me toca vivir ahora ha sido la más dulce. Quizás porque, por esperada, es más suave o quizás porque la pérdida de mi padre fue un golpe tan duro que hace que todo lo demás se relativice y sea mucho menos duro de vivir.

Mi abuela se fue ayer. Sigue viva, pero ya se fue. Había interiorizado que su final lo marcaría el día en el que ya no se acordase de mi abuelo. Ha ocurrido después de ocho años de alzheimer y tres desde que le fuera diagnosticada la enfermedad.

En octubre nos tocó soportar uno de los momentos más duros que recuerde desde que murió mi padre. Ingresó en una residencia. Dejarla allí fue un alivio, al saber que iba a estar bien cuidada, y al mismo tiempo la llegada de un sentimiento de culpabilidad al contemplarlo como un abandono. Por el camino, nos preguntó varias veces a dónde le llevábamos y nos repetía una y otra vez que no la dejásemos sola.

Sé que los primeros días fueron terribles para ella. También para los que nos quedábamos a este lado de la realidad. Especialmente para mi abuelo, apoderado de las dudas y, a la vez, impotente e incapacitado para suministrarle los cuidados que precisaba.

De mí, ya hacía tiempo que no se acordaba. Creo que eso ocurrió al poco de fallecer mi padre. Estoy segura que fue una defensa de su propio cerebro para no recordar aquello que sería incapaz de soportar en plenas facultades. Aún así, cuando la visito, su mirada deja de estar perdida y se centra en mí. Como si supiera que soy alguien de quien fiarse y a quien puede agarrarse para caminar.

A mi abuelo siempre lo recibía con un: “¡Mira quien está aquí. Ya pensé que no venías, que te habías olvidado de mí!”. Pero ayer ya no supo que quien la besaba era su marido.

Lo que más me duele es no haber estado allí para ser el apoyo de mi abuelo. Las circunstancias han hecho que tuviera que afrontar solo el doloroso momento.

El espíritu de mi abuela se ha ido allí donde ya no sufre. Ahora sueña con regresar a casa porque le están esperando sus padres. Este retroceso me ha hecho conocer un poco más a mi abuela-la niña y a la relación tan especial que le unía a su familia cuando era pequeña.

Pronto ya ni se acordará de sus padres. Poco a poco se va apagando su luz. Lentamente se va perdiendo su mirada buscando en el horizonte respuestas. Respuestas, rostros, sonrisas que ya no llegan ni llegarán nunca.

Ya hace tiempo que se olvidó de sus hijos. Dos hijos a los que adoró por encima de todo y de los que ya ni recuerda sus nombres.

Ambos la están esperando en el lugar donde desde ayer reside su memoria.

Abuela, te deseo un buen viaje. Y sigo considerando que el alzheimer ha sido una bendición. Te ha ahorrado años de un sufrimiento indescriptible.

Lástima que el abuelo cada día esté más sólo.

Lástima por nosotras, tus nietas, que hemos tenido que hacernos mayores muy jóvenes y a gran velocidad.

Lástima por tus biznietos que nunca conocerán a tu verdadero yo.

Lástima porque no disfrutarán de su abuelo.

Lástima porque resultarán infructuosos todos los esfuerzos de sus madres para transmitirles el amor que dejo en este mundo para ellos y lo que significó y significa para sus hijas.

Anuncios

11 comentarios en “Un homenaje a mi abuela, enferma de alzheimer

    1. Gracias por esa caricia y por ser un apoyo tan grande. He encontrado en las mamás blogueras un nuevo grupo de amigas para lo bueno y para lo malo. Quisiera que este blog fuera siempre humorístico, pero a veces el cuerpo me pide escribir estas cosas.

      Me gusta

      1. ¡Y es lo que lo vuelve rico! El humor está bien para desahogarse pues al fin y al cabo es una fuga también pero en lo más íntimo a veces no tiene cabida. Hay una mamá bloggera que te voy a buscar que sus padres tienen Alzheimer e hizo un libro online para sus hijos hermosos. Quizás se lo puedes contar a Bichi y hablarle de tus recuerdos- ESO ES LO QUE NUTRE LA MEMORIA EMOCIONAL un abrazo GRANDE.

        Me gusta

      2. Muchas gracias por todo. Me gustaría leer ese blog del que hablas. Me imagino el sufrimiento de esa chica, con su padre y su madre enfermos.

        Me gusta

  1. Querida mamábabyblue, tengo un nudo en la garganta en estos momentos que duele… no te imaginas cómo duele. Mi abuela tiene ahora principios de Alzheimer y anda despistada sobre dónde está, qué momento es y cosas de este tipo, pero aún nos recuerda a todos aunque a veces nos da algún susto.

    Es una enfermedad terrible con la que creo que nunca nos acostumbraremos a convivir. Un abrazo muy fuerte, sobre todo para tu abuelo. :__)

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s