La mamá se hace, no nace

Recuerdo en mi etapa de BUP una chica muy hortera que aseguraba que su máximo sueño en la vida era casarse y tener hijos. No sé si fue el asco que le tenía a aquella pava o “disfrutar” a diario de la visión y comentarios apocalípticos de una mamá ama de casa, lo que creó en mí una animadversión tremenda a todo lo que tuviera que ver con el matrimonio y los hijos.

¡Cada vez que salía el tema se ponían los pelos como escarpias! Yo quería ser independiente, libre y un poco “idiota” (todo hay que decirlo) Evidentemente, por muchas carreras, trabajos, viajes y novios de quitaypon esa vida se acaba convirtiendo (estoy segura que para todo el mundo) en algo vacío de sustancia.

¡A los 26 estaba tan harta de salir de fiesta que era llegar el jueves e iniciaba un proceso de angustia terrible sabiendo que el sábado tenía que salir! Fijaos que, para mí, la marcha nocturna y todo lo que le rodea sigue siendo algo aborrecible al 100%. Vamos, que acabé asqueada.

Creo que el límite llego el día que, en una cena de Navidad, me pusieron una antenas en la cabeza con molinillos de viento. Entré al baño, me miré al espejo y me dije: ¡so-fea!. Punto y final.

Jajajaja… ¡qué cuquis somos y qué buenas que estamos!

Lo de tener un hijo ya empezaba a ser algo más que un deseo. Ya quedaba muy lejana aquella tía-paleta de BUP.

Como a toda hija de vecina, el miedo se apoderaba de mí cada vez que pensaba en que un ser indefenso dependería absolutamente de mí. Me sentía insegura y así fue durante todo el embarazo y los primeros días de vida de mi bicho.

La naturaleza es sabia, incluso conmigo. Y, de la noche a la mañana, fue surgiendo una mujer más segura de sí misma, más valiente, dispuesta a comerse al mundo… ¡Parece mentira que un ser tan minúsculo haga eso y mucho más por su mamá!

La maternidad sólo me ha traído cosas buenas. Soy más libre, más fuerte, más valiente, más segura de mí misma, más luchadora… Disfruto al 100% de la vida, con más intensidad que antes ¡Ha nacido una nueva mujer y una mejor persona!

Siempre pensé en que sería de mí cuando mis padres faltasen y ahora me doy cuenta de que mi hijo me da esa seguridad que antes sólo me aportaban ellos ¡El vínculo materno-filial es la ostia!

Tengo muchas amigas que no quieren ser mamás. Otras dudan. A mí nunca me gustó convencer a nadie de nada y menos de algo tan importante para la vida de una persona. Pero no puedo evitar sentir cierta pena por todas aquellas personas que, pudiendo, deciden no tener hijos.

¡Pasar por la vida sin conocer ésto es una auténtica mierda!

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2 comentarios en “La mamá se hace, no nace

  1. Pues tienes toda la razón,ser madre te convierte en otra persona y hay veces q piensas que la naturaleza es sabia para muchas cosas,y si el instinto maternal no te llega,es porq no estas preparad@,eso si cuando lo hace es a lo bestia 😀

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    1. Sí, a mí me llego de forma bestial y debo admitir que no precisamente el día del nacimiento del peque. Pasaron unas semanas cuando realmente me di cuenta de que estaba pasando el momento más hermoso de mi vida. Desde que nació mi bichito, la vida es mucho más bonita.

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