¡Qué viene el coco!

No, no voy a hablar de Urdangarín ni de Bárcenas, ni de Coco, el de Barrio Sésamo. Escribo sobre maternidad y moda. Es decir, sobre cosas importantes, por lo menos para quienes tenemos el privilegio de ser mamás.

Hoy voy a hablar de matronas. Tengo amigas que lo son, pero mi relación con ellas no fue muy buena que se diga durante mi embarazo. El sentimiento era mutuo. Para mí ellas eran el coco y yo lo era para ellas. Vamos, una relación de lujo

¡Pobrecillas aquellas que tuvieron la desgracia de toparse conmigo cuando yo era una incubadora andante! Y es que lo de las matronas, las madres que me rodean lo pasaron por alto ¡Esto se avisa, leñe!

A los tres meses de embarazo yo ya había engordado siete kilos
A los tres meses de embarazo yo ya había engordado 7 kg

Las mamás tenemos una costumbre muy fea. Aunque no importe, ni se pidan explicaciones, al final, raca, contamos nuestras aventuras y desventuras del embarazo y del parto.Que si duele, que si mi niño nació con taquicardias, que si me dieron 20 puntos, que si ahora ya me meo entera, que si los puntos y las almorranas, que si todo fue genial… Cuando yo ya iba por el tercer mes de embarazo ya estaba hasta las mismísimas de escuchar las historias para no dormir de las preñeces de todas las madres del Bierzo y parte del extranjero.

Que conste en acta que es lo mismito que hago yo ahora cuando me encuentro a una embarazada. Je je ¡Te vas a enterar guapa! Me da igual que me ponga cara de culo. Yo le cuento todo, todo: mi embarazo, mi parto sin epidural y que engordé 25 Kilos ¡Ahí es cuando quieren echar a correr! Cuando les digo que tardé dos años en recuperar mi peso, pero que la barriga me ha quedado fofa forever, ya las remato.

La primera vez que fui a la matrona, la experiencia fue emotiva. Por lo de la novedad y esas cosas. La mujer me regaló una canastilla llena de folletos de  publicidad y la inscripción gratuita a una revista durante seis meses. Me lo preguntó todo y con todo, digo todo. Cuándo fue mi primera vez y las enfermedades hasta de mis tatarabuelos. Estuve allí una hora porque, encima, tecleando era más lenta que el caballo del malo.

Mi relación empezó a ir mal cuando en la revisión de los tres meses me dijo que había engordado siete kilos.

– ¿Y? –dije yo.

– Pues que eso es lo que casi tienes que engordar en todo el embarazo –me contestó.

– Pero, ¿hay un tope? Esto tiene que ser el niño – insistí.

– No, guapa, esto es grasa. El niño es igual que un haba.

Peso-embarazo
Era bajar de la báscula y ponerme a temblar

Los meses siguientes fueron de un sufrimiento indescriptible. Siempre atormentada por mi aumento de peso, subiéndome atemorizada a la báscula y pasándolo realmente mal al intentar privarme de comer lo que me apetecía. Yo, que no estoy acostumbrada a eso. Mis visitas a la matrona eran auténticas pesadillas porque sabía que siempre me iba a caer la bronca.

Supongo que será de vital importancia el tema del peso pero, desde luego, también lo es la salud mental de la madre. Algo que, tuve la sensación muchas veces, importaba un comino. Lo único que sé es que yo lloraba día sí y día también por culpa de mis ganas de comer y de mi aumento peso. Y cada día que pasaba me iba pareciendo más a una ballena. ¡Al final del embarazo no podía calzarme sóla!

En mis pesadillas, la matrona era una bruja mala que me ofrecía chocolate
En mis pesadillas, la matrona era una bruja muy mala que me ofrecía chocolate

Pasé hambre. Anduve kilómetros cuando no tenía ganas… Aún así, engordé 25 kilos. Tardé dos años en volver a mi peso normal e, incluso, a pesar menos de lo habitual en mí. Eso sí, sin hacer régimen y sin esfuerzo. Y es que siempre me he alimentado de forma muy sana.

Me cuesta comprender tanta insistencia por parte de las matronas en el tema del peso. Tengo muy claro que, si tengo otro hijo, no volverá a pasar hambre ni visitaré a la matrona. Otra cosa que evitaré serán las clases de preparación al parto. Pero esto es tema ya da para otra entrada en el blog.

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4 comentarios en “¡Qué viene el coco!

  1. Pues hombre, como matrona, siento q hayas tenido una mala experiencia previa, no todas somos así. Por suerte, las viejas glorias cada día son menos. Ala, q yo prefiero una matrona q un ginecologo, esta demostrado q tenemos mejores resultados de salud materno-infantil. Si t animas a intentarlo la proxima vz, yo estare encantada d acompañarte en el proceso (q no atenderte ni controlarte, q son cosas distintas)

    Ala, lo del peso, a nosotras nos da igual si luego os qedais cn kilos d mas, alla cada una y sus ideales esteticos, en moda no nos metemos. Si controlamos el peso es xq la ganancia d peso elevada en el embarazo aumenta el riesgo de diabetes gestacional (y d desarrollar diabetes en el futuro), hay masriesgo de macrosomia (bebes excesivamnt grandes), de distocia de hombros, y de acabar en cesarea. Ahora, t doy la razon en q hay formas y formas de decir las cosas, y desagradables hay en todos lados x desgracia. Eso sí, como mujer adulta, tu decides si hacerle caso o no, no todo lo q decims las matronas va a misa.

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    1. María, primero enhorabuena porque tienes uno de los trabajos más bonitos que puede haber. Luego decirte que todo lo que escribo está basado en hechos reales, vaya, que me ha pasado a mí. Pero lo cuento con un humor un poco “negro” jejejeje. Sé que lo de no engordar es por algo importante porque si no no insistirían tanto. Pero se pasa mal. Al menos yo lo pasé mal. Engordé 25 kilos y me recuperé bien. Mi niño nació sano afortunadamente. Un besito y gracias por leerme.

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