Las paranoias de una madre y sus consecuencias

Qué las madres no somos muy normales, creo que en eso no hay duda alguna. Lo hemos visto en las nuestras. Hemos pasado años pensando en “yo ni de coña voy a ser así” o “yo no hago eso ni muerta” … Resulta que en el momento exacto del parto, no sé si por la sobredosis de la oxitocina, o yo que sé, se enciende un resorte. Y entonces es que no eres así (como tu madre), es que aún eres peor.

Olvídate de tu antes, de tus prioridades, de tu vida pasada… A partir de ahora las reglas cambian y tu vida dará un giro tan radical que te parecerá que has vivido dos vidas distintas: una normal y otra sobrenatural en la que te has convertido en una super heroína. Descubrirás como eres capaz de hacer cosas que antes ni te imaginabas que pudieras.

Tu fuerza mental y física se multiplicará. Ya no te chocará que se hable tanto del mito de la intuición femenina. De hecho, ya no pensarás que es un mito. Descubrirás que no es que puedas hacer y pensar dos o tres cosas a la vez (algo imposible para un hombre) porque cuando eres madre puedes hacer y pensar hasta diez cosas a la vez.

Yo sabía que algo pasaba, pero no descubrí el alcance de mis super poderes hasta que el rubiales empezó el colegio. Para mi desgracia, porque es un sinvivir, la ventana de mi despacho da justo al patio. Un día, embelesada y totalmente aislada del mundo que me rodeaba, observaba a mi pequeño en el recreo, desde la lejanía.

“Mira que guapo está, como salta, jiji, jaja”, pensaba.  De repente, un “niño muy malo, malote” empezó a empujarle. No me preguntéis qué pasó desde que vi eso hasta que llegué al patio. No me acuerdo. Debió de ser algo parecido a una leona en plena caza.

zebra1

Para empezar no dije ni adiós, me voy… ¿pa’que?; ni me puse el abrigo ni cogí el paraguas. Yo creo que literalmente volé por las escaleras, crucé la carretera entre los coches y salté el seto de casi un metro. Para luego, importándome un pito todo lo demás, llamar a voces a la profesora para gritarle: “A mi hijo le están pegando, a mi hijo le están pegando… por favor”.

Mejor no os explico la cara de la profesora. Y tampoco me detendré en informaros de lo recta, comedida, amante de la disciplina y de los buenos modales que es… No, mejor no. Ella, la profe, respiró profundamente y contó hasta diez. Se acercó a mí. Mientras yo, que regresaba a este mundo de gente normal, sólo pensaba en un vehículo blanco con sirena y una camisa de fuerza… Me miró y me dijo: “sólo están ju-gan-do, ju-gan-do a empujarse. Tranquila”. Y con estas me fui.

A ver, cuando me llamen histérica (¿yo?, ¿por qué?), no podré decir ni está boca es mía. Pero soy mamífera y madre y ya no, ya no soy la misma. Ahora el poder de la naturaleza me empuja a proteger a mi cachorro por encima de todas las cosas.

Gracias a dios tampoco tengo ya vergüenza.

Anuncios

2 comentarios en “Las paranoias de una madre y sus consecuencias

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s